C.E. de West Burton
Las modificaciones para incorporar el sistema de sellado VN de Howden en los calentadores de aire de la central eléctrica de West Burton redujeron a la mitad las fugas de aire, lo que permitió a la central generar 20 MW adicionales por unidad.
West Burton es una central a carbón de 2 000 MW, y cada una de sus cuatro unidades dispone de dos intercambiadores de calor regenerativos rotativos principales que precalientan el aire secundario y dos intercambiadores para los molinos que precalientan el aire primario. Un incremento gradual en el nivel de fugas de aire del calentador del molino había reducido el flujo de aire a los molinos de carbón, limitando su capacidad para secar y transportar de forma efectiva el combustible pulverizado a los quemadores.
La aparición de dificultades similares en los precalentadores de aire principales llevó a que el flujo combinado de gases de combustión y fugas de aire terminase por exceder la capacidad máxima de los ventiladores de tiro inducido, lo que supuso una traba a la hora de extraer los gases de la caldera y redujo su capacidad de generación de electricidad 20 MW por debajo de sus 500 MW nominales.
La inspección realizada por los ingenieros de Howden identificó que las juntas móviles del extremo caliente del rotor eran la principal fuente de fugas. El objetivo de estas juntas era compensar la desviación hacia abajo del rotor que se producía cuando se incrementaba la carga de la caldera. Además, las juntas ubicadas tras las placas divisoras axiales ajustables se habían deteriorado, lo que incrementaba aún más el nivel de fugas.
Se decidió adaptar los calentadores con el diseño VN de Howden. Esta adaptación implicó en primer lugar eliminar las juntas que podían ajustarse con la caldera en funcionamiento, y en segundo lugar doblar el número de juntas radiales y axiales en los rotores.
Antes de las modificaciones, el nivel típico de fugas en los precalentadores de aire principales era superior al 8%.
Nuestros ingenieros lo redujeron al 4,3%. De forma análoga, se redujo el nivel de fugas en los calentadores de los molinos (que tenían un diferencial de presión mayor en sus juntas que los calentadores principales) de un 35% hasta poco más del 17%. De esta forma se incrementó la producción de electricidad en 20 MW por unidad, alcanzándose el valor establecido por diseño de 500 MW.